Los relojes Eterna tienen sus orígenes en 1856 en Grenchen, Suiza, cuando Josef Girard y Urs Schild fundaron un pequeño taller relojero. Al inicio, la marca se especializó en la fabricación de componentes y movimientos, enfocándose en la precisión y fiabilidad que con el tiempo la consolidaron como un referente en la industria relojera suiza.
Nacimiento de Eterna Matic
En 1948, Eterna presentó una innovación revolucionaria con el lanzamiento del Eterna Matic, el primer movimiento automático con rodamiento de bolas. Este diseño, con cinco bolas en miniatura, permitió reducir la fricción en el rotor y mejorar la precisión y durabilidad del reloj, marcando un avance significativo en la relojería automática. La eficiencia y la fiabilidad del Eterna Matic lo convirtieron en un referente, destacando a la marca por su capacidad de innovación técnica.
Reconocimiento y expansión internacional
La reputación de Eterna creció rápidamente:
- Gracias a la introducción de este sistema de rodamiento de bolas, el logotipo de Eterna se transformó, adoptando las cinco bolas en representación de esta innovación única.
- La marca alcanzó prestigio mundial, especialmente en los años 1950 y 1960, cuando sus relojes automáticos se posicionaron entre los más avanzados y confiables, consolidándose como una opción de alta calidad y precisión en la relojería suiza.
Innovación y legado relojero
Con el tiempo, Eterna ha continuado perfeccionando sus mecanismos y lanzando modelos innovadores. Entre sus colecciones más notables se encuentran el KonTiki, inspirado en la expedición de Thor Heyerdahl, y otros diseños que integran tecnología avanzada sin perder el estilo clásico y la precisión suiza.
Hoy en día, Eterna sigue siendo un símbolo de innovación y calidad en la relojería automática, manteniendo su legado de excelencia en el diseño y precisión de sus movimientos.
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